Sunday, March 7, 2010

los Juegos Olímpicos de verano de 2008

Cuando era niña, mi sueño era ser nadadora profesional. Cuando iba a un acuario con mis padres, admiraba los peces de todos tipos por su rapidez y su velocidad. Quería nadar como ellos. Finalmente, mi sueño había sido realizado (19.3.3)…¡había conseguido (19.3.3) entrar en los Juegos Olímpicos de China de dos mil ocho! Fui a nadar para los Estados Unidos. Estaba muy emocionada porque Michael Phelps estaba allí también. Era mi héroe y quería nadar como él. Para mí, Phelps sí mismo era como un pez. Cuatro años pasados, había ganado (19.3.3) seis medallas de oro y dos de bronce. No sabía cómo alguien podía ser tan bueno en un deporte. Ahora, iba a tratar ganar por lo menos una medalla de oro. Entré la competición de 100 metros libres. Estaba muy nerviosa porque mucha gente estaba mirándome. No quería ser una decepción a mi entrenador, a mis padres, o a mí misma. Me había entrenado (19.3.3) muchísimo para este día…casi quince años, cinco días de cada semana, y siete horas del día. Estaba preparada (19.2.1) para ganar una medalla de oro. Antes de comenzar la competición, la adrenalina empezó a hacer circular por mis venas. Cuando la competición comenzó, inmediatamente salté en la piscina y empecé a nadar tan rápida como podía, no dar mis brazos o mis piernas descanso por un segundo. La única cosa que podía pensar en en ese momento fue la medalla de oro. Después de casi 75 metros, mis músculos comenzaron a tensar, pero no dejé porque podía ver otros nadadores detrás de mí. Aunque esos 25 metros parecían que nunca terminarían, finalmente los nadaré. Cuando tomé mi cabeza fuera del agua, oí los cronistas dijeron que ¡había conseguido (19.3.3) el primer puesto! Empecé a llorar porque había obtenido (19.3.3) la meta para cual me entrenaba tanta mucho.

Esperaba ganar más medallas en los Juegos Olímpicos de dos mil ocho.

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