Para mí, un viernes típico de este semestre empieza a las ocho de la mañana cuando me despierto para estar lista para mis clases. Tengo la clase del español a las nueve y la clase de la química orgánica a las diez. Después de las dos clases, voy a mi residencia estudiantil para hacer la tarea por una hora. Al mediodía, como el almuerzo. A la una, voy a trabajar en el departamento de química y trabajo hasta las cuatro de la tarde. Después, voy a mi residencia estudiantil para relajar. Erin, mi compañera de cuarto, trabaja en la biblioteca hasta las cinco de la tarde. Cuando ella regresa a nuestra residencia estudiantil, nos hablamos (7.4.2) del día y cuando tenemos hambre vamos a comer la cena. Cuando regresamos a la residencia estudiantil, pasamos tiempo juntos por mirar la tele o hablarnos hasta que nos dormimos (7.5.2).
El viernes 29 enero, sin embargo, fue diferente. En la mañana a las siete y media, alguien llamó a (7.3) Erin por teléfono celular. Después de hablar por teléfono celular, ella me (7.4.1) dijo que era mi mamá y ella le dijo a Erin que nuestras clases estaban canceladas. Estaba confundida de porqué mi mamá no me llamó por teléfono celular, pero justo entonces me di cuenta de que había apagado mi teléfono celular anoche antes de dormirme. Rápidamente me levanté y fui a mi laptop para verificar por el sitio web de Rhodes la cancelación de las clases. ¡Fue verdad! Estaba tan emocionada, pero traté de dormir más desde que no tenía que despertarme temprano. Después de una hora, me desperté y Erin y yo fuimos a desayunar a la cafetería. Pensaba que haría toda de mi tarea para que pudiera divertirme (7.4) por los dos días próximos. En vez de hacerla (7.4.1), sin embargo, empecé a mirar un programa nuevo con Erin y miramos cuatro episodios del programa durante el día. Estaba muy improductiva el viernes.
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